Juan Gorraiz sobre Juan Greguero

Señales de vida

Juan Greguero es un hijo intelectual del genial Don Ramón Gómez de la Serna.

Don Ramón Gómez de la Serna

Prueba de ello no existe ninguna (a no ser este documento) pero es que los lazos parentales intelectuales no se miden ni por la sangre ni por el material genético sino por la invención y la intención literarias.

Puede que sea uno de los regalos que nos trajo y dejó el rey mago don Ramón.

Don Ramón Gómez de la Serna

Ni el mismo Don Ramón podrá ya reconocerlo, pero ¿cuántas veces nos ha revelado la historia la existencia desconocida de hijos bastardos? ¿No se ha llegado a convertir incluso ésta en el tema estelar de la literatura anglosajona, tan ocupada siempre en narrar sus aventuras y su destino hasta encontrar a sus verdaderos progenitores y poder entonces colmar sus sueños?

Don Ramón Gómez de la Serna

También es verdad que muchos padres reniegan de sus hijos, al no ser como ellos desean – les gustaría o creen que son ellos mismos –, pero yo no creo que Don Ramón fuera a renegar de éste, por muy diferente que sea a él, sino que incluso lo mimaría al enterarse de su existencia y razón de ser, de su lucha e inquietudes.

Don Ramón Gómez de la Serna

Como su apellido indica Juan »Greguero« nace de las Greguerías, es un hijo de la metáfora y del humor, y su misión va a ser seguir escribiéndolas, rescatar ese género del olvido de las estanterías de la memoria literaria y mantenerlo vivo y coleando. Uno de sus grandes desafios va a ser incluso extenderlo, propagarlo y cuando sea posible actualizarlo, adaptarlo a otros géneros literarios o a otras maneras de ser.

Greguerías

Por otro lado Juan Greguero es, también, el homenaje a todos esos amigos entrañables que hemos perdido, víctimas del sida, o que luchan contra esa enfermedad, mejor dicho, arma biológica que nos han mandado para frenar y desbaratar la libre expansión del morbo por el mundo entero. Greguero es la encarnación de todos aquellos que han desaparecido, así como la de todos que siguen luchando o apoyándolos, su recuerdo y su esperanza. Sí simboliza su esperanza porque él ha vencido la enfermedad, no va a poder caer nunca víctima suya y se burla de ella – como nos gustaría hacer a todos – disfrutando del morbo y alentándonos con su humor para olvidar la tristeza y vencer la desesperación y la soledad a la que muchos se ven desgraciadamente condenados.

Por eso es el fundador del Círculo Vicioso Internacional del Morbo (CIVIMO) al que están invitados todos los portadores de esa valiosa mercancía que se quieran apuntar sin temor a perder su vergüenza, sus papeles y sus principios, y cuya finalidad es extenderlo por todo el mundo y llevarlo a todos esos cuerpos hambrientos y deseosos de placer que se pasan la vida en Babia, su ciudad natal, sin atreverse a disfrutar de su potencial sensual y a satisfacer sus deseos más anhelados y secretos.

¿Pero qué tiene que ver la greguería con el morbo?

Pues mucho. No definía el mismo Ramón la greguería como el género que aspira a »definir lo indefinible, a capturar lo pasajero, a acertar lo que no puede estar en nadie pero puede estar en todos«, pues basta leer unos trozos del »Itinerario del morbo« para descubrir y »entender« igualmente bajo esas palabras esa codiciada mercancía que nos trae a todos por la calle de la amargura.

Si las greguerías son »sólo fatales exclamaciones de las cosas y del alma al tropezar entre sí por casualidad«, el morbo son las mismas de los cuerpos al tropezarse e intentar comunicarse.

Dejemos pues a los dos exclamar!

Greguerías de Juan Greguero

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